Nicaragua: Lagos, bosques y ríos para disfrutar (Parte II)
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Río San JuanEl San Juan llamado Río Desaguadero por los primeros españoles que lo recorrieron, es el río historia de Nicaragua, pues todos los acontecimientos importantes del país han estado relacionados, de una u otra forma y en una época u otra, con su posición estratégica y la posibilidad de utilizar su curso, verdadera conexión del Lago de Nicaragua con el mar Caribe, como una ruta importante de navegación. Su opción interoceánica es acentuada por la existencia del amplio lago al que desagua por el este y un estrecho istmo que separa el lago del océano Pacífico por el oste.
Inadvertido por Cristóbal Colón , cuando en su cuarto viaje al “Nuevo Mundo” en 1502 recorrió la costa Caribe de Centroamérica buscando el “estrecho dudoso” que lo llevaría a las lejanas islas de Oriente, el río San Juan fue descubierto por los primeros navegante españoles quienes en 1525 cruzaron el Lago de Nicaragua desde Granada para explorar su posible salida o desembocadura, con la que finalmente dieron catorce años después, luego de una azarosa aventura. El río facilitó desde entonces el comercio de bergantines que entraban por el Mar Caribe hasta Granada, durante la época colonial , ruta que fue escogida y asalta en tres ocasiones por los piratas del siglo XVII (entre ellos Henry Morgan), así como invadida por traficantes y flotas inglesas cuando en el siglo XVIII merodeaban por aquellas aguas desafiando a las autoridades españolas. Estas levantaron una fortaleza en el sitio de El Castillo para contener a los invasores. A mediados del siglo XIX el río fue también escenario del tránsito de aventureros norteamericanos rumbo a California, época en que sus aguas se vieron surcadas por vapores y donde se dieron batallas contra los invasores filibusteros que interceptaron la ruta. A finales de este mismo siglo el curso fue medido y remediado como posible de una ruta interoceánica, proyecto que fue suplantado por la vía de Panamá, que por el resto del siglo XX relegó la importancia del río casi al olvido. En resumen, sus aguas han sido surcadas por conquistadores, navegantes, corsarios, gobernantes, obispos, militares, aventureros, viajeros, diplomáticos, científicos y escritores de varias naciones y en diversas épocas. Hoy, el río es tan rico en historia como en bellezas naturales. Parte de su curso circula junto a una extensa selva lluviosa tropical, en la esquina más húmeda de Nicaragua, una de las áreas más lluviosas en el continente.
Por sus condiciones naturales y esplendorosos paisajes, el río San Juan es el atractivo ecoturístico de mayor potencial en el país; un interesante reto para el amante de la naturaleza y de la aventura, en fin, de todos aquellos que quisieran experimentar la grandiosa seledad de un río y de una selva tropical , explorando ciertos parajes que se han conservado inalterables desde el descubrimiento de América, y probablemente desde el inicio del río mismo en los albores de la historia de la tierra. Río abajo, pasando El Castillo, se encuentra la reserva biológica Indio Maíz. Considerada una reserva de la biosfera del mundo, cubre 295,000 hectáreas. Esta reserva tiene una gran riqueza en su flora y fauna. El arco de agua que se extiende desde Granada hasta San Juan del Norte a través del Lago de Nicaragua 200 kilómetros abajo del río San Juan, es llamado “La Ruta Dorada” del turismo, un título muy merecido, y cuyo desarrollo se continúa llevando a cabo. El río San Juan y su entorno son verdes, calurosos y de abundante y exótica vegetación, y representan una de las más extensas reservas naturales y de vida salvaje que existen en Nicaragua. El río es un punto de destino que impone un gran reto por lo remoto de su localización, pero la recompensa es muy grande y los recuerdos invaluables. En su curso superior, es decir entre el lago y el poblado de El Castillo, el río es una ancha y serpenteante corriente con sus riberas abiertas, normalmente cubiertas de pastos y con cierta población dispersa en sus orillas. Entre El Castillo y la desembocadura de su afluente el río San Carlos, el agua salpica entre raudales y las riberas se tornan más selváticas y solitarias. Entre este último punto y el comienzo de su bifurcación, el San Juan es ancho y majestuoso con varios trayectos rectilíneos flanqueado por una selva tropical (La Reserva Indio-Maíz) llena de una flora y fauna inigualable, que se inicia sobre la margen izquierda. Finalmente, a unos 25 kms antes de su desembocadura en el Caribe, el caudal se desparrama originando un delta pantanoso en medio del cual han quedado lagunas entrampadas, siendo la terminal y principal la laguna de San Juan del Norte, antes llamada Greytown Bay.
¿Ha escuchado usted aquella frase “San Juan de mis recuerdos”? Bien, pues muchos pueden pensar en Puerto Rico pero los nicaragüenses sueñan fácilmente con su orgullo, el Río San Juan. Esta fuente de inspiración de poetas como Rubén Darío, fluye 180 Kms desde el Lago de Nicaragua hasta el Mar Caribe. Las manifestaciones culturales de la zona y el ambiente idílico creado por la exuberante naturaleza, hacen de éste, un viaje absolutamente fascinante. Los Guatuzos Antes de tomar río abajo el San Juan, asegúrese de viajar a través de la esquina oriental del Lago Cocibolca o Lago de Nicaragua, para investigar esta extensa faja de tierra húmeda cubierta de manglares y vida salvaje protegida, que limita por el sur con Costa Rica y por el norte con la costa sur del Lago Cocibolca. Además de la miríada de especies animales, el área está habitada por unos 1,700 pescadores y granjeros que subsisten en once pequeñas comunidades, quienes son descendientes de los Zapote y Guatuzo (o Maleku), pueblos que originalmente se establecieron ahí al igual que los Mestizos que llegaron al lugar en el siglo XIX en busca de los árboles de caucho. La cantidad de vida salvaje (entre los que se cuentan los mosquitos) en el refugio es sorprendente; no menos de 389 especies de pájaros han sido observados y entre febrero y abril decenas de miles de especies migratorias vuelan en espectaculares concentraciones. Los Guatuzos contiene una densa población de cocodrilos, caimanes, cerdos salvajes (jabalíes), jaguares y monos. Las aguas de la región son también hogar de una rara y ancestral especie de pez llamado “gaspar” (Actractoseus tropicus), una reliquia viviente de la era Jurásica, con una especie de armadura y con grandes mandíbulas y largos dientes que utiliza para devorar otros peces, cangrejos y pequeñas tortugas. Apenas a 15 minutos de San Carlos, en lancha o bote sobre el río Frío (en la ruta acuática que une San Carlos con la vecina población costarricense de Los Chiles), la Reserva Esperanza Verde ha construido el Centro de Interpretación Ambiental Konrad Lorentz, de donde parten senderos para adentrarse entre los marjales y el bosque lluvioso mejor conservado en la zona de San Carlos. La Reserva es el mejor lugar dotado además con observatorio ornitológico para apreciar la avifauna del río, de la selva y estudiar al mismo tiempo los ecosistemas ribereños, palustres y de ciénaga, dentro de una superficie de 4,000 hectáreas. San Juan del Norte
A unos 100 sinuosos kilómetros río abajo desde El Castillo, en el extremo sur oriental de Nicaragua, habita una variada mezcla de unos 900 residentes en la pequeña— pero históricamente inmensa— población de San Juan del Norte. Conocido también como Greytown, por haber sido lugar donde los ingleses se establecieron— después de ser invadido por Sir Charles Grey, gobernador de Jamaica en 1848— este alejado y húmedo paraje puede ser considerado, más que ningún otro lugar de Nicaragua, el más distante de todos. El pueblo fue reconstruido sobre nuevos cimientos, luego de subsistir con una población reducida a 300 habitantes, la mayoría “creoles” o de ascendencia afro-caribeña, hasta la década de 1980 cuando fue definitivamente destruido en una de las tantas confrontaciones militares entre el ejército sandinista y los llamados “contras”. Ahora descansa escondido entre los salobres pantanos de la desembocadura del río San Juan. El lugar donde se encontraba el viejo Greytown y su cementerio, donde pequeñas y apartadas tumbas de Ingleses y Americanos reafirman la rica historia del poblado, está cubierto de espesa vegetación que le da un aire fantasmal por lo que se debe visitar con la ayuda de un guía local. Muchos de los que han realizado el viaje a San Juan del Norte afirman que vale la pena ya que se puede igualmente disfrutar de una cerveza costarricense, como de un juego de dominó con pescadores amantes del reggae, o con algún personaje peculiar del lugar. También nos alertan acerca de la gran cantidad de mosquitos y de las continuas lluvias. El Nuevo Greytown y el Río Indio A partir de 1990 los antiguos moradores de San Juan del Norte regresaron al delta, pero esta vez decidieron fundar una nueva población, a la que denominaron New Greytown. Quedó establecida a orillas del ancho Río Indio, a unos 3 kms del lugar donde éste vierte su caudal a la laguna. En la nueva población hay unos sencillos pero cómodos albergues (Paraíso Virgen & Indio Lodge, y un barco-hotel llamado Blue Wing) para los visitantes.
El Río Indio nace en el corazón de la selva que hoy constituye la Reserva Biológica Indio-Maíz. En sus últimos 17 kms es un majestuoso y rectilíneo corredor de agua, de unos 200 metros de anchura. Esta sección es perfectamente navegable en embarcaciones de mediano calado, ya que el río discurre sobre un alargado y profundo lecho, paralelo a la costa del Caribe, del que apenas lo separa una igualmente alargada barrera de cien metros de anchura, cubierta de cocoteros. San Juan del Sur Cuando los buscadores de oro habían pasado a través de Nicaragua, vinieron al pequeño puerto San Juan del Sur, donde los barcos esperaban para llevarlos a California. Ahora es un soñoliento y acogedor pueblo de pesca, muy popular entre el turista que no gusta de complejos de lujo. Muchos hoteles y restaurantes pequeños han sido abiertos, también por extranjeros que “no han encontrado una buena razón para irse”. En el centro del pueblo hay una playa larga, protegida de las olas del Océano Pacífico. Durante algunos meses, a partir de noviembre, millares de tortugas vienen del mar a las playas norte y sur de San Juan del Sur para desovar. Pasar una noche allí puede ser un espectáculo sin olvidar. Atestigüe cuando centenares de tortugas pequeñas luchan por salir de la arena para dirigirse al mar. Playas del Pacífico Las playas del Pacífico nicaragüense se encuentran alrededor de 305 Km empezando desde el golfo de Fonseca al Norte en la frontera con Honduras, hasta el Sur en la frontera con Costa Rica. En este paraíso tropical, encontrará gran variedad de lugares a dónde ir y practicar diferentes deportes acuáticos y de aventura como el surfing e incluso el avistamiento de tortugas marinas que llegan a estas hermosas playas (La Flor y Chacocente) a depositar sus huevos.
Poneloya está a solamente 20 km de León. Este balneario es ideal para los “surfers” y amantes de los mariscos. Visite Las Peñitas y rente la lancha de un pescador para aventurarse hacia la Isla de Juan Venado. La Boquita es una playa maravillosa con su propio Centro Turístico que le atiende con comidas agradables y buena música. Casares está lleno de pequeñas lanchas de pescadores y es uno de los mejores lugares para compartir con su población e ir de pesca con ellos. San Juan del Sur ubicada a 30 minutos de Rivas, ofrece un ambiente de “ciudad puerto” más exclusivo. Es una bahía increíble, llena de gente contenta que acoge con una cálida bienvenida a los turistas. Vaya de pesca, a pasear en veleros, a bucear o a practicar “windsurfing”. Cerca de aquí esta la Reserva de Vida Silvestre Punta La Flor, una de las pocas playas del mundo donde llegan las tortugas marinas a desovar. La Costa Caribeña La costa caribeña de Nicaragua es diferente del resto del país. Sus llanuras tropicales, escasamente habitadas, están cubiertas de bosques y sus principales vías de acceso son fluviales. La ciudad más importante de la costa es Bluefields, accesible por vía aérea, a una hora desde Managua. Si le gusta la música reggae, el ambiente caribeño y los mariscos, Bluefields es el sitio ideal para usted.
Si usted desea tener la verdadera sensación caribeña, sólo tiene que tomar un vuelo de Managua y 1,5 horas más luego usted aterrizará en Corn Island. La isla principal tiene 2,500 habitantes y es apenas 6 km2 así que usted puede recorrer la isla entera caminando. La industria turística no es muy desarrollada a pesar de la fabulosa posición, pero hay algunos hoteles y restaurantes. Tómelo fácil, salga a nadar, haga snorkeling en los arrecifes de coral, coma la buena comida, beba ron y baile con la música de una banda local. La isla era un escondite popular para los piratas que pillaron las naves españolas en su camino a Europa con oro. Algunos kilómetros al sureste de Corn Island hay un galeón español, 72 pies abajo en el mar. El refrán sigue siendo que hay otros más que descubrir, probablemente todavía con su carga de oro… Masaya y el Parque Nacional Volcán Masaya En la carretera de Managua a Masaya usted debe hacer un pequeño desvío para ver el Volcán Masaya. Es posible conducir con el auto hasta el cráter. Allí usted puede presenciar el volcán silbando y echando humo. Con un poco de suerte puede ver el magma rojo. Con un guía local puede usted entrar en uno de los túneles naturales del volcán. Masaya se conoce por su artesanía con hamacas, blusas bordadas, cuero, artesanía de madera y muebles. Usted conseguirá el mejor precio en el mercado local muy típico; es grande, ruidoso, con los caminos estrechos y definitivamente digno de una visita. Hay otro mercado de artesanía en el centro de la ciudad; es más elegante pero no tan interesante. A menos de 24 kilómetros al sur de Managua, se encuentra el Parque Nacional Volcán Masaya. Es un volcán doble – Masaya y Nindirí – que ofrece “cinco conos volcánicos”, tiene una carretera pavimentada que conduce a peñascos de lava solidificada y bosque tropical hasta el cráter Santiago. Al sur de Masaya hay una serie de aldeas llamadas Los Pueblos, cada una de ellas con su especialidad de artesanía y folklore. En San Juan de Oriente la mayoría de los habitantes están ocupados en la fabricación y venta de cerámica. La calidad y el diseño son de muy alto nivel. En Nicaragua no es común ver un grupo de sofá y butacas; pero hay cantidades de sillas mecedoras de todas las clases. Los artesanos en esta área fabrican muchas de ellos. El Volcán Masaya es el único en Nicaragua al que se puede llegar por carretera hasta el borde de su cráter. Aquí tendrá una vista inolvidable de la ciudad y alrededores así como podrá observar los depósitos de lava, fuego y columnas de vapor que salen del cráter. El Castillo El castillo es llamado así porque en 1675 los españoles erigieron en el lugar la Fortaleza de la Inmaculada Concepción, sobre una colina redonda junto a los raudales más peligrosos del río. Su objetivo era defender el paso hacia el Lago de Nicaragua e interior del país de las invasiones de los corsarios procedentes del Caribe. La edificación masiva con muros de piedra ha resistido el paso del tiempo y las inclemencias del clima, siendo la construcción colonial más antigua en el país que aún permanece en pie, por lo cual ha sido declarada como Monumento Histórico. El Castillo era punto obligado en el paso de todas las embarcaciones que viajaban hacia Granada por el río San Juan. En 1762, la Fortaleza fue defendida a cañonazos por la jovencita Rafaela Herrera, hija del recién fallecido Castellano y Alcaide, Don José Herrera y Sotomayor, logrando ahuyentar a los invasores ingleses. Sin embargo, la fortaleza no pudo resistir el asedio de la armada inglesa que la tomó en 1780, figurando entre los invasores el novel alférez Horace Nelson, más tarde famoso vencedor de Trafalgar.
En 1743 se hizo un nuevo plano del Castillo por el Ingeniero Don Luis Diez Navarro. Las obras de remodelación se hicieron entre 1745 y 1746. En su planta, el Castillo tenía una Plaza de Armas, los Baluartes de Santa Teresa, Santa Bárbara, Santa Ana, Y Santa Rosa. El Torreón Central o “Caballero”, la vivienda del Castellano, la Capilla, la vivienda del Capellán y Condesable, y el Cuartel de los Soldados, el Patio del Castillo. Contaba también con cuatro escalinatas para bajar a los cuarteles, dos rampas para subir al Torreón Central, y una amplia Plataforma. De todo ellos, algunas partes son identificables hoy en día. El Fuerte de La Inmaculada es una indiscutible atracción turística. Construido por los españoles en 1602, sus ruinas son aún impresionantes y albergan un museo donde se exhibe una interesante documentación ilustrada sobre la historia del río. El pueblo de El Castillo es una comunidad felizmente aislada sin carreteras, ni autos, envuelta en el sonido poderoso de los rápidos. Sus residentes trabajan las granjas que hay en los alrededores de las colinas, pescan en el río, algunos laboran y viajan diariamente al aserrío que está en Sábalos, o en la fábrica de aceite de palma río arriba, o en alguno de los nuevos lugares turísticos de esparcimiento (resorts), a lo largo del río. Petroglifos Los petroglifos comenzaron en el período clásico, 300 años después de Cristo, con la elaboración de los primeros calendarios. Fue en esa época que los artistas aborígenes, percutieron sus cinceles de pedernal u obsidiana sobre el material pétreo de está tierra isleña. Para el período Post- Clásico, 1000 años después de Cristo, en Ometepe era abundante, según la magnitud de la cantidad existente en la actualidad.
A continuación, detallaremos los principales sitios donde se encuentran: San Marcos, en San José de San Marcos, está un águila con las alas extendidas. En la Hacienda San Antonio, exactamente en la parcela San Ildefonso, una punta que se interna en el agua están varios con forma de círculos y espirales, cuadrados y rectangulares. En Altagracia, del Templo Evangélico Siloé, una cuadra al Oriente, en casa del Sr. Domingo Gutiérrez, se encuentra una piedra con marcas en forma de equis (X) y de cruz, ésta era utilizada para realizar sacrificios humanos, según el Dr. Dávila Bolaños, estas eran las marcas caracterizada de las rocas en las que se rendía culto al Sol. Tagüizapa y San Silvestre, están considerados sitios arqueológicos importantes. En estos lugares, fueron encontrados 4 ídolos, aún se encuentran más de estas reliquias enterradas. En la Hacienda La Primavera, en la desembocadura del Río Buen Suceso, están varios petroglifos que presentan diferentes estilos. Clima El clima de Nicaragua fundamentalmente es tropical, con una temperatura promedio de 27 grados centígrados, aunque en las principales ciudades del Pacifico se mantenga por encima de los 30 grados durante la mayor parte del Verano. En el país solo se observan dos estaciones bien definidas, se denominan comúnmente Verano (estación seca que empieza en Noviembre y se extiende hasta finales de Abril) e Invierno (estación lluviosa que se da a inicios de Mayo y hasta finales de Octubre ). |
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Fuente: Viajeros
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